Mientras los actores internacionales buscan consolidar la paz, la situación humanitaria en la Franja y las dinámicas políticas internas de Israel complican cualquier solución a largo plazo.

En Gaza, un alto el fuego de casi dos meses se mantiene, pero su sostenibilidad es cuestionada.

El primer ministro de Qatar advirtió que la tregua no será completa sin una “retirada total” del ejército israelí, conforme a un plan respaldado por Washington y la ONU. La cifra de muertos en el enclave palestino ha superado los 70.000 desde el inicio de la guerra. La situación de los rehenes sigue siendo un punto crítico; Hamás advierte de una crisis regional si Israel no cumple el acuerdo, mientras que Israel recibió los presuntos restos de uno de los dos últimos rehenes. En el plano diplomático, el papa León XIV, durante su visita a Líbano y Turquía, ha hecho un llamado a la paz y ha abogado por una solución de dos Estados.

Al mismo tiempo, se han reportado las primeras conversaciones entre Israel y Líbano en más de 40 años, un tímido pero significativo paso.

Internamente, el primer ministro Netanyahu enfrenta una tormenta legal.

Con un juicio por corrupción en curso, ha solicitado un indulto al presidente de Israel, una medida que ha dividido a la opinión pública y que fue sugerida previamente por el presidente Trump. La Corte Penal Internacional (CPI) también ha declarado “factible” celebrar audiencias en ausencia contra Netanyahu, asimilándolo a figuras como Vladimir Putin, lo que aumenta la presión internacional sobre el líder israelí.