La administración Trump ha implementado un drástico endurecimiento de sus políticas migratorias, motivado por preocupaciones de seguridad nacional tras un ataque mortal en Washington. Estas medidas incluyen la suspensión de procesos de asilo y ciudadanía para múltiples nacionalidades y una retórica hostil hacia ciertos grupos de inmigrantes, generando un clima de incertidumbre y temor. El catalizador de las nuevas restricciones fue un tiroteo en Washington perpetrado por un ciudadano afgano, que resultó en la muerte de un miembro de la Guardia Nacional. Como respuesta, el gobierno congeló indefinidamente todos los procesos de solicitud de asilo para llevar a cabo “revisiones exhaustivas”. Además, se suspendió la tramitación de la residencia (‘green card’) y la ciudadanía para inmigrantes de 19 países no europeos, afectando directamente a comunidades de Venezuela y Cuba. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, incluso propuso una “prohibición total de viajes” para países que, según ella, envían migrantes “asesinos” a EE.
UU.
La retórica presidencial ha sido particularmente dura.
Trump arremetió contra los inmigrantes somalíes, calificándolos de “basura” y afirmando: “No los quiero en nuestro país”.
Estas declaraciones coinciden con informes sobre inminentes redadas contra esta comunidad en Minneapolis.
En el plano legal, la Corte Suprema ha acordado examinar la constitucionalidad de un decreto de Trump que busca eliminar el derecho a la ciudadanía por nacimiento para los hijos de inmigrantes en situación irregular, un principio aplicado en el país por más de 150 años. Estas políticas han creado un ambiente de miedo entre las comunidades migrantes, donde muchas familias se preparan para posibles detenciones y deportaciones, llegando al punto de designar tutores legales para sus hijos nacidos en EE.
UU.
En resumenLa administración Trump ha recrudecido su política migratoria con la suspensión de trámites de asilo y ciudadanía para 19 nacionalidades, incluyendo cubanos y venezolanos, y una retórica hostil hacia grupos como los somalíes. Estas medidas, impulsadas por un ataque en Washington, se suman a la batalla legal por el derecho a la ciudadanía por nacimiento, generando un clima de temor en las comunidades inmigrantes.