Las elecciones presidenciales en Honduras se han convertido en un escenario de alta tensión política, marcado por un conteo de votos lento, acusaciones de fraude y una controvertida intervención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La ajustada contienda entre el conservador Nasry Asfura y el liberal Salvador Nasralla, sumada al indulto del expresidente Juan Orlando Hernández, ha puesto al país centroamericano en el centro de un complejo juego geopolítico. El proceso electoral ha estado plagado de irregularidades, con un “empate técnico” persistente, interrupciones en la transmisión de resultados por supuestas “fallas técnicas” y un lento escrutinio manual que ha alimentado la desconfianza. En este contexto, la influencia de Washington ha sido explícita.
Donald Trump no solo respaldó abiertamente a Nasry Asfura, prometiendo “mucho apoyo” si ganaba, sino que también amenazó con “graves consecuencias” si consideraba que los resultados eran manipulados.
Esta postura ha sido calificada como una clara “injerencia” por analistas y observadores internacionales. El punto más polémico ha sido el indulto otorgado por Trump al expresidente Juan Orlando Hernández (JOH), quien cumplía una condena de 45 años en Estados Unidos por narcotráfico y por haber creado un “narcoestado”.
Esta decisión, anunciada justo antes de las elecciones, es vista como una maniobra para favorecer a Asfura, candidato del mismo partido que Hernández.
El indulto ha generado fuertes críticas por su “doble rasero”, ya que contrasta directamente con la dura retórica antinarcóticos de Trump en el resto de la región. La esposa de Hernández ha declarado que, por seguridad, el exmandatario permanecerá en EE.
UU.
La situación deja a Honduras en un estado de incertidumbre, con un resultado electoral en vilo y la percepción de que su soberanía ha sido comprometida por intereses externos.
En resumenLas elecciones en Honduras están sumidas en la incertidumbre debido a un conteo lento y acusaciones de fraude. La situación se complica por la abierta intervención de Donald Trump, quien respaldó a un candidato, amenazó con consecuencias y emitió un polémico indulto al expresidente Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico, generando una crisis de legitimidad y soberanía.