UU., Steve Witkoff y Jared Kushner, se reunieron durante casi cinco horas con el presidente Vladimir Putin en Moscú, para luego encontrarse con negociadores ucranianos en Florida.

A pesar de que fuentes rusas calificaron la conversación con Putin como “positiva”, no se lograron avances tangibles. Moscú mantiene sus exigencias: la anexión del 20% del territorio ucraniano, la retirada de Kiev del frente y la renuncia a su ingreso en la OTAN.

Por su parte, Estados Unidos y Ucrania insisten en que un acuerdo solo es posible si “Rusia muestra un compromiso serio con una paz duradera”. Europa, a través del presidente francés Emmanuel Macron, ha quedado en una posición secundaria, insistiendo en que cualquier decisión sobre el territorio ucraniano solo le compete a Kiev.

En el campo de batalla, Rusia ha lanzado cientos de drones y misiles contra infraestructuras energéticas, causando cortes de electricidad en la central nuclear de Zaporizhia y dejando a miles de civiles sin servicios básicos. Moscú también afirmó haber capturado la ciudad de Pokrovsk, una aseveración que Ucrania ha negado, calificándola de “maniobra propagandística”. Mientras tanto, la comunidad internacional continúa su apoyo a Ucrania con nuevos paquetes de ayuda militar de países como Australia, Noruega, Alemania y Polonia, y la Unión Europea debate usar los activos rusos congelados para financiar a Kiev.