Según fuentes, Maduro habría solicitado amnistía para él y su círculo a cambio de renunciar, petición que Trump supuestamente rechazó.

El propio Maduro calificó la llamada de “respetuosa”. La presión estadounidense se extiende al ámbito aéreo, con Trump declarando que el espacio aéreo venezolano debería considerarse “cerrado”, lo que provocó la cancelación de vuelos de varias aerolíneas y el rechazo de Caracas. La estrategia de Washington incluye el apoyo de países vecinos como Trinidad y Tobago, que ha permitido la instalación de un radar estadounidense, y República Dominicana, que autorizó el uso de sus bases para operaciones antidrogas. China e Irán han condenado la injerencia estadounidense, mientras que el presidente colombiano Gustavo Petro ha pedido respeto a la soberanía venezolana.