Tras las conversaciones, Ucrania acusó a Putin de “hacerle perder el tiempo al mundo”. Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron ha intentado involucrar a China, instando a Xi Jinping a presionar a Rusia para un alto el fuego, advirtiendo sobre el riesgo de desintegración del orden internacional.

Mientras tanto, Europa se siente marginada de las negociaciones directas entre Washington y Moscú, lo que alimenta la percepción de que Putin busca dividir a los aliados. En el terreno, Rusia afirma haber capturado la ciudad de Pokrovsk, aunque Ucrania lo niega, calificándolo de desinformación. El conflicto también tiene un grave impacto demográfico en Ucrania, con un desplome de los nacimientos y una emigración masiva. Para sostener a Kiev, la Comisión Europea, bajo Ursula von der Leyen, ha propuesto usar activos rusos congelados para otorgar un préstamo a Ucrania, una medida que genera temor a represalias, especialmente en Bélgica.

Adicionalmente, aliados como Australia y la OTAN han acordado aumentar el apoyo militar, mientras la UE planea cortar su dependencia del gas y petróleo ruso para 2027.