Las negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania se encuentran en un punto muerto, con intensos esfuerzos diplomáticos liderados por Estados Unidos que no logran avances concretos frente a las firmes exigencias de Rusia. La situación se complica por la división entre los aliados occidentales y la continua presión militar de Moscú en el campo de batalla.\n\nLos enviados especiales del presidente estadounidense Donald Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, se reunieron con el presidente ruso Vladimir Putin en Moscú, pero el encuentro concluyó sin resultados tangibles. Rusia mantiene sus condiciones para la paz: la anexión del 20% del territorio ucraniano, la retirada de Kiev del frente, una reducción superior al 30% de su ejército y la renuncia a ingresar en la OTAN.
Tras las conversaciones, Ucrania acusó a Putin de “hacerle perder el tiempo al mundo”. Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron ha intentado involucrar a China, instando a Xi Jinping a presionar a Rusia para un alto el fuego, advirtiendo sobre el riesgo de desintegración del orden internacional.
Mientras tanto, Europa se siente marginada de las negociaciones directas entre Washington y Moscú, lo que alimenta la percepción de que Putin busca dividir a los aliados. En el terreno, Rusia afirma haber capturado la ciudad de Pokrovsk, aunque Ucrania lo niega, calificándolo de desinformación. El conflicto también tiene un grave impacto demográfico en Ucrania, con un desplome de los nacimientos y una emigración masiva. Para sostener a Kiev, la Comisión Europea, bajo Ursula von der Leyen, ha propuesto usar activos rusos congelados para otorgar un préstamo a Ucrania, una medida que genera temor a represalias, especialmente en Bélgica.
Adicionalmente, aliados como Australia y la OTAN han acordado aumentar el apoyo militar, mientras la UE planea cortar su dependencia del gas y petróleo ruso para 2027.
En resumenLa paz en Ucrania sigue siendo esquiva, atrapada entre las rígidas demandas de Rusia y los esfuerzos diplomáticos fragmentados de Occidente. Mientras Estados Unidos negocia directamente con Moscú, Europa busca un rol más activo y China es vista como un actor clave. En paralelo, la ayuda militar a Kiev continúa, pero la crisis humanitaria y demográfica en el país se agrava con cada día de conflicto.