Las tensiones en el Pacífico asiático han aumentado considerablemente después de que Japón anunciara el despliegue de sistemas de misiles en islas cercanas a Taiwán, una medida que ha sido calificada por China como una "provocación grave". Este movimiento se produce en un contexto de creciente rivalidad entre China y Estados Unidos en la región, con Taiwán como principal punto de fricción. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, confirmó el despliegue y declaró que un ataque chino a Taiwán podría desencadenar una respuesta militar por parte de Japón, elevando significativamente la retórica en la disputa. Pekín, que reclama la soberanía sobre Taiwán y no descarta el uso de la fuerza para lograr la reunificación, ha exigido la retractación inmediata de estas declaraciones. Por su parte, Taiwán ha anunciado un plan para aumentar su gasto en defensa con el objetivo de alcanzar un "alto nivel de preparación militar" para 2027 ante la creciente amenaza de una invasión. La situación se complica por la implicación de Estados Unidos.
El presidente Donald Trump ha estado en comunicación con el líder chino, Xi Jinping, en un momento en que las relaciones entre China y Japón están en su peor momento en años.
Además, Francia ha expresado su apoyo a la política de "Una Sola China", mostrando las diferentes posturas de las potencias occidentales. La ubicación estratégica de Palaos, un pequeño país cercano a Taiwán con vínculos diplomáticos con la isla, también lo ha convertido en un foco de rivalidad entre Washington y Pekín, demostrando cómo la disputa se extiende por toda la región.
En resumenEl despliegue de misiles por parte de Japón cerca de Taiwán ha escalado las tensiones con China, en un escenario geopolítico complejo donde la rivalidad entre las grandes potencias y el estatus de Taiwán configuran un peligroso punto de inflamación en el Pacífico.