El primer ministro argumenta que su proceso judicial está "desgarrando desde dentro y avivando las divisiones" en la nación.

Esta solicitud ha polarizado a la opinión pública: mientras miles de ciudadanos se manifiestan para exigir responsabilidad y rechazar el perdón, otros consideran que es una medida necesaria para la reconciliación nacional. La controversia se ha internacionalizado con la intervención de Donald Trump, quien en octubre también pidió a Herzog que perdonara a su aliado. Recientemente, Trump invitó a Netanyahu a Washington para discutir la "ampliación de los acuerdos de paz" en Gaza, un gesto que refuerza su respaldo al primer ministro en medio de sus problemas legales. El presidente Herzog se encuentra en una posición delicada, asegurando que en su decisión final solo pesará "el bien del Estado". Mientras tanto, el juicio de Netanyahu continúa, siendo el primer ministro en la historia de Israel en declarar como acusado en un juicio penal, y la Corte Penal Internacional también adelanta una investigación en su contra, lo que aumenta la presión sobre su futuro político.