La visita comenzó en Turquía, donde el Papa se reunió con el presidente Recep Tayyip Erdogan y con líderes religiosos, incluido el patriarca ecuménico Bartolomé I, figura central del cristianismo ortodoxo. Uno de los momentos más significativos fue la conmemoración del 1700 aniversario del Concilio de Nicea, un hito en la historia del cristianismo que busca promover la unidad entre católicos y ortodoxos. El Papa también visitó la emblemática Mezquita Azul de Estambul, un gesto de respeto hacia el islam. Posteriormente, el pontífice viajó al Líbano, el país con la mayor proporción de católicos en Oriente Medio. Allí, en medio de las tensiones por los bombardeos israelíes contra Hezbolá en el sur del país, hizo un llamado a encontrar "nuevos enfoques" para la paz. Su visita culminó con una misa multitudinaria ante más de 150,000 fieles, donde transformó su presencia en una "oda a la paz". Además, rezó en la 'zona cero' de la explosión del puerto de Beirut de 2020, consolando a las familias de las víctimas y pidiendo que no se repitan tales tragedias. El discurso del Papa peruano-estadounidense también abordó la cuestión migratoria y la necesidad de proteger a las comunidades cristianas de la región.