Las operaciones militares de Estados Unidos en el Caribe, presentadas como una campaña contra el narcotráfico, han generado una grave controversia internacional tras revelaciones sobre ataques letales que podrían constituir crímenes de guerra. La polémica se centra en la actuación del secretario de Defensa, Pete Hegseth, y en la legalidad de las tácticas empleadas por las fuerzas estadounidenses. La controversia estalló tras informes de que el ejército estadounidense no solo atacó una embarcación sospechosa de transportar drogas el 2 de septiembre, matando a toda la tripulación, sino que además ejecutó un segundo ataque para eliminar a los sobrevivientes náufragos. La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó la ejecución de un segundo ataque, defendiéndolo como una acción realizada "de conformidad con el derecho en conflictos armados". Sin embargo, esta admisión ha intensificado el escrutinio del Congreso y de organismos internacionales.
Varios legisladores estadounidenses, incluyendo republicanos, han expresado su preocupación, sugiriendo que atacar a sobrevivientes desarmados es ilegal y podría ser un crimen de guerra.
El diario 'The Washington Post' denunció que el secretario Hegseth habría ordenado directamente asesinar a los tripulantes, aunque la Casa Blanca y otros funcionarios han contradicho esta versión, atribuyendo la orden del segundo ataque al almirante Frank Bradley.
Estas operaciones, que han causado la muerte de más de 80 personas, incluyendo ciudadanos venezolanos, han llevado al Congreso de Venezuela a abrir una investigación. El enfoque agresivo de Hegseth, respaldado por el presidente Trump, ha generado un intenso debate sobre la legalidad y la proporcionalidad de la campaña militar en el hemisferio occidental.
En resumenLa campaña militar de EE. UU. en el Caribe está bajo un intenso escrutinio por acusaciones de ejecuciones extrajudiciales y posibles crímenes de guerra, lo que ha provocado investigaciones en el Congreso estadounidense y una crisis diplomática, poniendo en duda la legalidad de sus operaciones antidrogas.