Este acto, anunciado días antes de las elecciones presidenciales, es visto como una intervención directa en los asuntos internos del país centroamericano.

Juan Orlando Hernández, quien cumplía una condena de 45 años de cárcel por conspirar para introducir cocaína a Estados Unidos y convertir a Honduras en un "narcoestado", fue liberado el 1 de diciembre tras el indulto presidencial. Trump justificó su decisión argumentando que Hernández fue víctima de un "montaje" de la administración anterior de Joe Biden. La medida ha sido fuertemente cuestionada en Washington, donde se percibe una contradicción y un "aparente doble rasero" en la supuesta lucha de Trump contra el narcotráfico, especialmente mientras su administración intensifica las operaciones militares en el Caribe con ese mismo pretexto. El momento del anuncio del indulto es particularmente significativo, ya que ocurrió justo antes de las reñidas elecciones presidenciales en Honduras. El candidato conservador, Nasry Asfura, del mismo Partido Nacional que Hernández y respaldado por Trump, se encuentra en un empate técnico. La liberación de Hernández es interpretada por muchos como un intento de influir en el electorado y fortalecer la posición del candidato afín a la Casa Blanca, lo que ha exacerbado las tensiones y las acusaciones de injerencia en un proceso electoral ya de por sí polarizado.