Un devastador incendio en un complejo residencial de Hong Kong ha dejado un saldo de al menos 151 muertos y más de 40 desaparecidos, convirtiéndose en la peor tragedia de este tipo en la ciudad en décadas. El desastre ha puesto de manifiesto graves fallas en las normativas de seguridad y ha desatado una investigación por corrupción y negligencia. El fuego se propagó rápidamente a través de siete de las ocho torres del complejo Wang Fuk Court, que se encontraba en proceso de renovación. Las investigaciones preliminares apuntan a que las mallas de los andamios y las planchas de espuma utilizadas en la obra no cumplían con los estándares de resistencia al fuego, lo que facilitó la rápida expansión de las llamas. El uso de andamios de bambú, un material tradicional pero altamente inflamable, también está bajo sospecha.
La tragedia ha provocado una fuerte conmoción y ha llevado a las autoridades a tomar medidas drásticas.
El líder de Hong Kong anunció la creación de un comité de investigación independiente dirigido por un juez para esclarecer las causas del incendio. Paralelamente, la policía ha detenido al menos a 13 personas, incluyendo subcontratistas y gerentes del proyecto de renovación, por su presunta relación con el caso.
La organización Human Rights Watch ha alertado sobre detenciones a activistas que reclamaban transparencia en la investigación. El desastre también ha expuesto la precaria situación de los trabajadores domésticos indocumentados que vivían en la zona, muchos de los cuales temen pedir ayuda por miedo a ser deportados.
En resumenEl trágico incendio en Hong Kong no solo ha causado una enorme pérdida de vidas, sino que también ha destapado una red de posibles negligencias y corrupción en el sector de la construcción. La investigación en curso será clave para determinar responsabilidades y reformar las normativas de seguridad para evitar futuras catástrofes.