La tragedia ha provocado una fuerte conmoción y ha llevado a las autoridades a tomar medidas drásticas.

El líder de Hong Kong anunció la creación de un comité de investigación independiente dirigido por un juez para esclarecer las causas del incendio. Paralelamente, la policía ha detenido al menos a 13 personas, incluyendo subcontratistas y gerentes del proyecto de renovación, por su presunta relación con el caso.

La organización Human Rights Watch ha alertado sobre detenciones a activistas que reclamaban transparencia en la investigación. El desastre también ha expuesto la precaria situación de los trabajadores domésticos indocumentados que vivían en la zona, muchos de los cuales temen pedir ayuda por miedo a ser deportados.