Las tensiones en torno a Israel y los territorios palestinos se manifiestan en múltiples frentes, desde la violencia en Cisjordania y Gaza hasta operaciones militares en países vecinos como Siria y Líbano. La situación se ve agravada por la falta de avances en el proceso de paz y la continua expansión de la actividad militar israelí en la región. En la Franja de Gaza, el conflicto ha dejado un saldo devastador, con informes del ministerio de Salud gazatí que elevan la cifra de muertos a más de 70,000 desde el inicio de la guerra. A pesar de un frágil alto el fuego, la situación humanitaria es crítica, con la OMS reportando malnutrición aguda en cientos de niños. El proceso de intercambio de rehenes y cuerpos avanza con lentitud; Hamás entregó el cuerpo de un rehén, pero aún faltan dos para cumplir con los acuerdos.
En Cisjordania ocupada, la violencia persiste.
Un video que muestra a fuerzas israelíes matando a dos palestinos en Jenin después de que parecieran rendirse ha sido calificado por la Autoridad Palestina como un "crimen de guerra". Israel, por su parte, ha iniciado nuevas y amplias redadas militares en la zona.
La inestabilidad se extiende a los países vecinos.
Se cumple un año del inestable alto el fuego entre Israel y Hezbolá en Líbano, marcado por violaciones diarias y bombardeos israelíes en el sur del país.
Además, Israel llevó a cabo una incursión terrestre en Siria, a las afueras de Damasco, que dejó al menos 13 muertos, incluidos niños.
Israel justificó la acción como una operación contra la milicia Jamaa Islamiya, pero el gobierno sirio la denunció como un "ataque criminal".
En resumenLa situación en torno a Israel se caracteriza por una violencia multifacética que abarca Gaza, Cisjordania y se extiende a Líbano y Siria. La falta de un proceso de paz viable, junto con la continua acción militar, perpetúa un ciclo de conflicto que afecta gravemente a la población civil y desestabiliza toda la región.