La administración Trump ha designado a Steve Witkoff como enviado especial para liderar las conversaciones, quien tiene previsto reunirse con el presidente ruso Vladimir Putin en Moscú. Según informes, el plan estadounidense, ajustado tras consultas con Kiev, contempla concesiones significativas a Rusia, como la cesión de territorios y la renuncia de Ucrania a su aspiración de unirse a la OTAN, lo que ha generado alarma en Europa. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha sido enfático al declarar que "un plan de paz solo puede finalizarse con Ucrania y europeos alrededor de la mesa", y que Kiev es "la única que puede hablar sobre sus territorios".
Por su parte, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski ha respaldado los principios generales del borrador, pero admite que quedan "puntos delicados" por resolver.
Mientras la diplomacia avanza, la situación militar sigue siendo volátil.
Rusia ha asegurado haber capturado la estratégica ciudad de Pokrovsk, en el este de Ucrania, una afirmación que Zelenski ha negado, calificándola como parte de una "campaña de desinformación". El conflicto interno en Ucrania añade otra capa de complejidad: el jefe de gabinete de Zelenski, Andriy Yermak, una figura clave en las negociaciones de paz, dimitió en medio de un escándalo de corrupción, lo que representa un duro golpe para la administración en un momento crítico.












