La administración Trump ha intensificado su campaña de "máxima presión" contra el gobierno de Nicolás Maduro, a quien acusa de liderar el 'Cartel de los Soles', designado como organización terrorista. Esta presión se materializa en la 'Operación Lanza del Sur', un despliegue naval que incluye al portaviones USS Gerald R. Ford, buques de guerra y aviones de combate como los bombarderos B-52, que han realizado sobrevuelos cerca de la costa venezolana.
El presidente Trump ha elevado el tono, advirtiendo que el espacio aéreo venezolano debería considerarse "cerrado en su totalidad" y que sus fuerzas comenzarán a detener a los narcotraficantes "también por tierra muy pronto".
En un giro diplomático, Trump confirmó una llamada telefónica con Maduro, descrita como un intercambio "que no salió bien ni mal". Sin embargo, fuentes anónimas aseguran que Maduro habría solicitado amnistía a cambio de renunciar, una petición que Trump supuestamente rechazó.
La crisis ha provocado un severo aislamiento aéreo para Venezuela.
El gobierno de Maduro revocó los permisos de operación de al menos seis aerolíneas internacionales, entre ellas Iberia, Avianca y TAP, tras acusarlas de "sumarse a las acciones de terrorismo" promovidas por EE. UU., dejando a miles de pasajeros varados.
La reacción regional ha sido mixta: mientras el presidente colombiano Gustavo Petro cuestionó la legalidad de la medida estadounidense, República Dominicana autorizó a EE.
UU. el uso de sus aeropuertos para operaciones antidrogas. Caracas ha denunciado la situación como una "agresión" y una "amenaza colonialista" para apoderarse de sus reservas petroleras.












