En respuesta a la percepción de una creciente amenaza por parte de Rusia, varias naciones europeas están tomando medidas significativas para reforzar sus capacidades de defensa, incluyendo la reintroducción del servicio militar. Francia y Alemania, dos potencias clave del continente, han anunciado recientemente planes que marcan un giro en su política de seguridad. El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció el regreso del servicio militar en Francia, que será de carácter voluntario, tendrá una duración de 10 meses y comenzará en el verano de 2026. La medida busca “reforzar el pacto entre la nación y el ejército” y aumentar la capacidad de resistencia del país.
Macron ha enfatizado que esto no implica “enviar a nuestros jóvenes a Ucrania”, sino prepararse para el peligro en un continente inestable. Por su parte, Alemania ha lanzado un ambicioso plan de defensa de 1.200 páginas, denominado “Plan Operación Alemania”, que detalla los procedimientos a seguir en caso de que Moscú invada un país de la OTAN.
Esta tendencia no se limita a Francia y Alemania; otros países como Letonia y Croacia también han restablecido o planean restablecer el servicio militar obligatorio, uniéndose a naciones como Finlandia y Dinamarca, que nunca lo abandonaron.
Este resurgimiento de la conscripción y la planificación defensiva refleja una creciente preocupación en toda Europa sobre la seguridad continental y la necesidad de disuadir una posible agresión rusa, marcando un cambio significativo en la postura estratégica del continente, que durante décadas había reducido su enfoque en la defensa territorial.
En resumenAnte la amenaza rusa, potencias europeas como Francia y Alemania están liderando un cambio en la política de defensa continental. La reintroducción del servicio militar en Francia y la creación de un detallado plan de defensa en Alemania son ejemplos de una tendencia más amplia hacia la remilitarización y la preparación para un posible conflicto, alterando el panorama de seguridad en Europa.