Estas acciones se suman a la reciente revocación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para 250.000 venezolanos y la inminente medida similar para 350.000 haitianos. La retórica incendiaria y las nuevas políticas aseguran que la inmigración seguirá siendo un tema central y polarizador en la política estadounidense, con profundas implicaciones para millones de personas dentro y fuera del país.