En respuesta, Polonia ha cerrado el último consulado ruso y ha anunciado un importante despliegue militar para proteger su infraestructura crítica.

La tensión se disparó cuando el gobierno polaco atribuyó a Rusia la responsabilidad de una explosión en una vía férrea utilizada para el transporte de mercancías y armas hacia Ucrania.

Este acto fue considerado por Varsovia como un sabotaje deliberado.

Como consecuencia directa, Polonia ordenó el cierre del último consulado ruso que operaba en su territorio, marcando un punto de quiebre en las ya deterioradas relaciones diplomáticas. Además, el gobierno polaco anunció el despliegue de la operación especial "Horizonte", que movilizará hasta 10.000 soldados con el objetivo de proteger la infraestructura crítica del país, contrarrestar futuros actos de sabotaje y aumentar la seguridad ciudadana. Este presunto ataque en el territorio de un país miembro de la OTAN ha generado un debate entre analistas sobre si podría ser suficiente para invocar el Artículo 5 del Tratado de la Alianza, que establece la defensa colectiva en caso de un ataque armado contra uno de sus miembros, lo que amenaza con ampliar el espectro de la guerra en Ucrania.