Esta tendencia refleja un cambio significativo en la política de defensa del continente, que busca fortalecer sus capacidades militares y reservas estratégicas. La invasión rusa a Ucrania ha sido el principal catalizador de este cambio de paradigma en la seguridad europea.

Letonia, por ejemplo, restableció el servicio militar obligatorio, siguiendo los pasos de sus vecinos bálticos.

Croacia también planea reactivar la conscripción para hombres en 2026. Otros países, como Finlandia y Grecia, nunca la abandonaron, mientras que Dinamarca recientemente la amplió para incluir a las mujeres. En Francia, la discusión ha cobrado fuerza tras las polémicas declaraciones del jefe del Estado Mayor, el general Fabien Mandon, quien afirmó que el país debía "aceptar la pérdida de los hijos" para enfrentar una eventual guerra con Rusia. Aunque el presidente Emmanuel Macron aclaró que un posible servicio nacional voluntario no implicaría enviar jóvenes a Ucrania, la consideración de esta medida subraya la seriedad con la que se está abordando la preparación militar.

El plan francés podría contemplar el reclutamiento de entre 10.000 y 50.000 personas al año hasta 2035 para crear una reserva movilizable.

Aunque 17 estados de la Unión Europea habían suspendido la conscripción, la nueva realidad geopolítica ha forzado a muchos a revaluar sus estrategias de defensa para disuadir una posible agresión.