En un movimiento inusual, la declaración conjunta fue emitida al inicio de la cumbre, demostrando una voluntad colectiva de avanzar a pesar de la ausencia estadounidense. El texto final reafirmó el rol de la ONU y se centró en desafíos globales como el cambio climático, la deuda, la transición energética y la desigualdad, con especial atención a los conflictos en Congo, Sudán, Ucrania y Palestina. La postura de Washington fue desafiada por otros líderes, como el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien declaró que "el multilateralismo vencerá".

La cumbre también evidenció otras fisuras, ya que Argentina se unió a Estados Unidos en su rechazo a la declaración.

A último minuto, EE.

UU. envió un delegado para recibir la presidencia del G20 para 2026, aunque no asistió a la ceremonia de cierre, calificando la medida como una violación del protocolo.