El anuncio se produjo apenas tres días después de unas reñidas elecciones presidenciales y legislativas cuyos resultados fueron impugnados por los principales candidatos.

La inestabilidad política, una constante en la historia del país desde su independencia, alcanzó un nuevo pico tras los comicios del domingo.

Cerca de 860.000 votantes acudieron a las urnas para elegir presidente y un nuevo parlamento, con la esperanza de encontrar una salida a las crisis recurrentes que han incluido cuatro golpes de Estado y múltiples intentos fallidos.

El presidente saliente, Umaro Embaló, quien buscaba la reelección, era considerado el favorito.

Sin embargo, la situación se tornó caótica cuando los dos candidatos principales se proclamaron vencedores, creando un vacío de poder. Horas antes del anuncio militar del miércoles, se reportaron disparos frente al palacio presidencial, lo que indicaba una toma de poder por la fuerza. La declaración de los oficiales de que ahora tienen el "control total" confirma un nuevo golpe de Estado en un país que ha luchado por consolidar la estabilidad democrática durante décadas.