La administración Trump ha presentado un plan de paz de 28 puntos para poner fin a la guerra en Ucrania, generando una profunda controversia y escepticismo entre Kiev y sus aliados europeos. La propuesta, que incluye concesiones significativas a Rusia, se negocia bajo la presión de un ultimátum de Washington para que sea aceptada antes del 27 de noviembre. El plan, elaborado en consultas con el Kremlin pero sin la participación inicial de Ucrania, contempla que Kiev ceda el control de las regiones de Donetsk y Lugansk, reduzca su ejército a la mitad y renuncie a su aspiración de unirse a la OTAN. A cambio, recibiría garantías de seguridad y se levantaría las sanciones contra Moscú, que incluso sería readmitida en el G8.
La iniciativa ha sido impulsada por el enviado especial Steve Witkoff, quien, según una filtración, asesoró a Moscú sobre cómo presentar el plan a Trump.
La reacción de Ucrania ha sido de rechazo a las concesiones territoriales.
El presidente Volodímir Zelenski declaró: "No traicionaré a Ucrania", aunque afirmó estar listo para discutir "puntos delicados" y buscar una "paz digna".
Los líderes de Francia, Alemania y el Reino Unido han calificado la propuesta como una "lista de deseos de Moscú" y trabajan en una contrapropuesta, considerando el plan estadounidense solo como una "base" que necesita "más trabajo". Mientras tanto, el Kremlin ha respaldado la iniciativa de Washington y ha calificado el plan europeo como "poco constructivo".
En medio de las negociaciones diplomáticas en Abu Dabi y Ginebra, los combates se han intensificado con mortales ataques rusos sobre ciudades como Kiev y Ternópil.
En resumenUn plan de paz para Ucrania liderado por Estados Unidos, que favorece las demandas rusas, ha encontrado una fuerte resistencia por parte de Kiev y sus aliados europeos, quienes intentan negociar modificaciones. Mientras tanto, los combates continúan, y Washington amenaza con retirar su apoyo militar si la propuesta no es aceptada.