Bolsonaro admitió haber intentado quemar la tobillera con un soldador, aunque sus explicaciones han variado.

En una audiencia, alegó haber actuado en un estado de "paranoia" y "alucinaciones" provocado por medicamentos, creyendo que el dispositivo contenía un sistema de escucha.

Previamente había mencionado que lo hizo por "curiosidad".

La orden de arresto del Supremo se basó en el riesgo de fuga, intensificado por una vigilia de apoyo convocada por su hijo Flavio cerca de su residencia, donde cumplía arresto domiciliario.

Las autoridades sospechan que podría haber intentado buscar asilo en Estados Unidos.

La detención ha sido celebrada por miles de detractores en Brasil, quienes la consideran una victoria para la democracia.

Mientras tanto, sus abogados han solicitado que cumpla su condena en arresto domiciliario por razones de salud. La situación legal de Bolsonaro complica el panorama político de la derecha brasileña en su búsqueda de un rival para enfrentar a Lula en las próximas elecciones.