Como consecuencia inmediata, la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE. UU. emitió una alerta sobre una "situación potencialmente peligrosa" en el espacio aéreo venezolano, lo que provocó una cascada de cancelaciones de vuelos por parte de aerolíneas internacionales como Iberia, Avianca, TAP, Latam y GOL, aislando de facto al país. El gobierno venezolano ha rechazado enérgicamente estas acciones, calificando la designación de "ridícula patraña" y una "vil mentira" para justificar una "intervención ilegítima".

Líderes regionales han expresado su preocupación; el presidente colombiano Gustavo Petro declaró: "Yo no apoyo a Maduro... pero no apoyo una invasión", mientras que el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se ofreció como mediador para evitar un conflicto.