La frontera entre Israel y Líbano se ha convertido en un nuevo foco de alta tensión, con el Ejército israelí anunciando bombardeos inminentes y ordenando la evacuación de aldeas libanesas. Estas acciones aumentan el riesgo de una escalada militar directa con el grupo militante Hezbolá. El Ejército de Israel ordenó la evacuación “urgente” de tres aldeas en el sur de Líbano, anticipando bombardeos contra lo que describe como objetivos de Hezbolá. El portavoz en árabe de las Fuerzas Armadas israelíes, Avichay Adraee, confirmó los planes, elevando la presión sobre el gobierno de Beirut. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que su país podría intensificar sus operaciones en Líbano y emplazó a Beirut a cumplir con el desarme de Hezbolá, una condición establecida en el acuerdo de alto el fuego vigente desde noviembre de 2024. A pesar de dicha tregua, Israel mantiene tropas en cinco zonas del sur del Líbano y continúa realizando ataques con regularidad.
El ministro de Defensa israelí acusó al gobierno libanés de no actuar con la firmeza necesaria para controlar a la milicia chií. Por su parte, el secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, exigió una mayor presión internacional sobre Israel para que cumpla con sus compromisos y acusó a algunos aliados libaneses de favorecer los intereses israelíes.
La situación se complica con la intervención de Estados Unidos, que ha reprendido a Beirut, aumentando la presión diplomática en un frente ya volátil.
En resumenLa frontera israelo-libanesa está al borde de una escalada militar, con Israel anunciando ataques contra Hezbolá y exigiendo su desarme. A pesar de un alto el fuego formal, las acciones militares israelíes y la retórica de ambas partes, junto con la presión diplomática de Estados Unidos, crean un escenario de alta peligrosidad en la región.