La relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos atraviesa una de sus crisis más profundas en décadas. Las acusaciones directas del presidente Donald Trump contra su homólogo Gustavo Petro han desencadenado una escalada de tensiones diplomáticas y económicas que amenaza con redefinir la histórica alianza entre ambas naciones. El conflicto se intensificó cuando el presidente Trump calificó a Petro de ser un “líder del narcotráfico que incentiva la producción masiva de drogas”, anunciando la suspensión inmediata de la ayuda económica a Colombia y amenazando con imponer nuevos aranceles a productos clave como flores y café. La respuesta del presidente Petro fue contundente, calificando a Trump de “grosero e ignorante con Colombia” y afirmando que el Tratado de Libre Comercio (TLC) se encuentra “suspendido de facto” por la imposición previa de aranceles del 10 % por parte de Washington.
En un acto de protesta diplomática, el gobierno colombiano llamó a consultas a su embajador en Estados Unidos, Daniel García-Peña. Para intentar desescalar la crisis, se llevó a cabo una reunión en Bogotá entre el presidente Petro, el embajador García-Peña y el encargado de negocios de EE.
UU., John McNamara.
En dicho encuentro, calificado como “franco y constructivo”, Petro defendió su política antidrogas, destacando cifras récord de incautaciones y una reducción en el crecimiento de los cultivos ilícitos.
Por su parte, la delegación estadounidense aclaró que las decisiones sobre aranceles competen exclusivamente al presidente Trump. La crisis ha generado una profunda preocupación en los gremios empresariales colombianos, como AmCham y ASBAMA, que advierten sobre el riesgo para más de cinco millones de empleos y la estabilidad de las exportaciones. La disputa también está ligada a otros focos de tensión, como las operaciones militares estadounidenses en el Caribe y la relación de Colombia con el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.
En resumenLa tensión entre los presidentes Petro y Trump ha llevado la relación colombo-estadounidense a un punto crítico, con acusaciones de narcotráfico, amenazas de sanciones económicas y la suspensión de la ayuda estadounidense. Aunque se han iniciado diálogos para desescalar la crisis, la incertidumbre persiste sobre el futuro de la cooperación en seguridad, el Tratado de Libre Comercio y la estabilidad económica de Colombia, que depende en gran medida de su principal socio comercial.