La estrategia de Ucrania para fortalecer su capacidad defensiva y ofensiva ha chocado con la postura cautelosa de Estados Unidos, que parece priorizar una desescalada diplomática con Rusia. La solicitud de Kiev para obtener misiles de largo alcance Tomahawk se ha convertido en el punto central de las complejas negociaciones entre los tres países. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se reunió en la Casa Blanca con su homólogo estadounidense, Donald Trump, con el objetivo principal de asegurar el suministro de misiles Tomahawk. Estas armas, con un alcance de hasta 2.500 kilómetros, permitirían a Ucrania atacar infraestructuras clave dentro de territorio ruso desde zonas seguras.
Sin embargo, Trump se ha mostrado reticente a la entrega de este armamento para evitar una “escalada” del conflicto.
Aunque no descartó la posibilidad, su postura se enfrió tras una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladímir Putin. Tras esa llamada, Trump anunció su intención de reunirse con Putin en Budapest para negociar el fin de la guerra, sugiriendo que ambas partes “detenganse donde están”.
Esta aproximación diplomática genera preocupación en Europa ante un posible acuerdo que favorezca a Moscú.
Mientras tanto, el conflicto en el terreno no cesa. Rusia ha continuado sus ataques masivos con drones contra la infraestructura energética de Ucrania en varias regiones, provocando cortes de emergencia en el suministro eléctrico. La falta de apoyo militar contundente por parte de Estados Unidos, especialmente en lo que respecta a armas de largo alcance, es vista como una de las principales debilidades de Ucrania para sostener su defensa y capacidad de contraataque.
En resumenEn un delicado equilibrio geopolítico, Estados Unidos frena la entrega de armamento avanzado a Ucrania, como los misiles Tomahawk, mientras impulsa una cumbre con Rusia para negociar el fin de la guerra. Esta estrategia deja a Kiev en una posición vulnerable, enfrentando continuos ataques rusos a su infraestructura crítica sin las herramientas ofensivas que considera necesarias para cambiar el curso del conflicto.