La relación entre Estados Unidos y Venezuela ha alcanzado un nuevo nivel de hostilidad, marcado por un despliegue militar estadounidense en el Caribe, la autorización de operaciones encubiertas de la CIA y una guerra de declaraciones entre ambos gobiernos. La situación ha generado temores de una posible incursión militar en territorio venezolano. El presidente Donald Trump ha intensificado la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro, justificando sus acciones como una ofensiva contra el llamado “Cartel de los Soles”. Trump confirmó haber autorizado “operaciones encubiertas” de la CIA en Venezuela y reveló que Maduro le ha ofrecido “de todo” para evitar una confrontación. En respuesta, el gobierno venezolano activó el plan de defensa nacional “Independencia 200”, movilizando a la Milicia Bolivariana y activando Zonas de Defensa Integral en todo el país.
Maduro calificó el despliegue estadounidense como una “amenaza” y, aunque hizo un llamado a la paz diciendo “Not war, yes peace”, también aseguró que su país está preparado para defenderse.
La presencia de buques de guerra, el sobrevuelo de helicópteros de combate cerca de la costa venezolana y el despliegue de marines en Puerto Rico han sido interpretados por Caracas como el preludio de una intervención. Analistas de seguridad señalan que la situación actual se asemeja a preparativos de acciones militares vistas en otros conflictos, aunque una intervención terrestre a gran escala parece improbable.
En cambio, se especula sobre operaciones “quirúrgicas” para neutralizar a figuras clave del régimen.
En Washington, la posibilidad de una acción militar ha generado debate; un grupo de senadores demócratas y republicanos planea forzar una votación para prohibir un ataque terrestre sin la autorización del Congreso.
En resumenLa escalada de presión de la administración Trump, que incluye un fuerte despliegue militar en el Caribe y la autorización de operaciones de la CIA, ha llevado a Venezuela a activar sus planes de defensa nacional. Mientras Trump afirma que Maduro busca evitar un conflicto, el riesgo de una confrontación militar, aunque sea limitada, mantiene en vilo a la región.