Ecuador enfrenta un paro nacional convocado principalmente por organizaciones indígenas, con el apoyo de campesinos y otros sectores sociales, en protesta por la eliminación del subsidio al diésel por parte del gobierno de Daniel Noboa. La medida ha provocado un aumento drástico en el precio del combustible y ha generado bloqueos de vías, enfrentamientos y una creciente tensión social en varias provincias del país. La protesta se originó después de que el precio del galón de diésel se disparara de 1,80 a 2,80 dólares, afectando gravemente los costos de transporte, agricultura y alimentos. Aunque se han alcanzado algunos acuerdos locales para levantar bloqueos, como en la provincia de Imbabura, la medida no ha sido aceptada por todas las comunidades, y grupos disidentes han anunciado que continuarán con la resistencia.
Las principales vías en provincias como Imbabura, Carchi, Pichincha y Loja siguen bloqueadas.
La situación se ha tornado violenta, con denuncias de uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad, que han dejado heridos, arrestos y muertes.
Además, se han reportado ataques con explosivos en puentes y vehículos, acciones que buscan generar caos.
El gobierno ha respondido desplegando 5.000 soldados adicionales para despejar las rutas.
La división interna entre los líderes indígenas y sus bases complica la posibilidad de una solución negociada, y se corre el riesgo de una radicalización del conflicto si el gobierno no revierte la medida sobre el subsidio.
En resumenLa eliminación del subsidio al diésel ha sumido a Ecuador en una crisis social, con un paro nacional que evidencia la fractura entre el gobierno y los sectores populares e indígenas. La persistencia de los bloqueos y la violencia en las calles ponen a prueba la capacidad de diálogo del gobierno de Noboa y amenazan con desestabilizar aún más al país.