El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz 2025 a la líder opositora venezolana María Corina Machado ha provocado una crisis diplomática, llevando al gobierno de Nicolás Maduro a cerrar su embajada en Noruega. La medida es vista como una represalia directa contra el país anfitrión del galardón, aunque Caracas alega una "reestructuración diplomática". El gobierno noruego calificó la decisión de "lamentable" y defendió la independencia del Comité del Nobel, afirmando que el premio "es independiente del Gobierno noruego". Por su parte, el régimen de Maduro, que no se ha pronunciado oficialmente sobre el premio, ha intensificado sus ataques verbales, con el propio presidente calificando a Machado de "bruja demoníaca".
La controversia ha sido analizada desde diversas ópticas.
El coronel retirado Ángel Alberto Bellorín argumentó que el premio es una "venganza diplomática" de Noruega por la "traición" de Maduro al Acuerdo de Barbados, en el que el país nórdico actuó como mediador. En contraste, el Nobel de Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel cuestionó la elección, mientras que el expresidente colombiano Juan Manuel Santos la elogió, calificando a Machado como "valiente y perseverante". La propia Machado, exiliada desde hace más de un año, ha dedicado el premio al pueblo venezolano y ha agradecido el apoyo del presidente estadounidense Donald Trump. La situación evidencia cómo el prestigioso galardón se ha convertido en un catalizador de tensiones geopolíticas, poniendo en duda la neutralidad del premio y agudizando la polarización en torno a la crisis venezolana.
En resumenLa concesión del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado ha provocado el cierre de la embajada de Venezuela en Noruega, desatando una crisis diplomática. Mientras Noruega defiende la independencia del comité, analistas y figuras internacionales debaten si el galardón es un acto de justicia o una maniobra geopolítica.