El prolongado conflicto entre Rusia y Ucrania continúa teniendo repercusiones directas para Colombia, con un flujo constante de ciudadanos que se unen a la guerra como mercenarios. Mientras la Embajada de Rusia en Bogotá hace un llamado para que los colombianos dejen de combatir, los ataques rusos se intensifican en ciudades clave como Járkiv, y el gobierno ucraniano busca consolidar su apoyo militar internacional. La participación de combatientes colombianos, en su mayoría militares retirados con experiencia en combate, se ha convertido en un punto de fricción diplomática. La representación rusa en Colombia emitió una declaración pidiendo a los ciudadanos del país que "dejen de participar como combatientes en el conflicto armado en Ucrania". Este llamado se produce en un contexto en el que, según denuncias del presidente colombiano, algunos de estos mercenarios estarían siendo tratados como "raza inferior" por las fuerzas ucranianas.
A pesar de los riesgos, que incluyen 64 muertes y 122 desapariciones de colombianos según la Cancillería, la promesa de pagos de hasta 3.000 dólares mensuales sigue atrayendo voluntarios.
Mientras tanto, la guerra no da tregua.
El ejército ruso lanzó un nuevo ataque con bombas planeadoras y drones sobre Járkiv, la segunda ciudad más grande de Ucrania, dejando al menos 57 heridos. En el frente del Donbass, aunque las fuerzas ucranianas afirman haber detenido el avance ruso, la lucha se ha vuelto más difícil por el uso intensivo de drones. Ante este panorama, el presidente Volodímir Zelenski se prepara para un nuevo encuentro con su homólogo estadounidense, Donald Trump, con el objetivo de asegurar la entrega de misiles Tomahawk, un armamento crucial para la defensa del país.
En resumenEl conflicto en Ucrania sigue activo, con Rusia intensificando sus ataques y pidiendo a los mercenarios colombianos que abandonen el frente. Simultáneamente, Ucrania busca fortalecer su capacidad militar solicitando armamento avanzado a Estados Unidos, evidenciando que la guerra se mantiene en una fase crítica y con implicaciones diplomáticas que alcanzan a Colombia.