Un histórico acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás, mediado por Estados Unidos, ha puesto fin a más de dos años de conflicto en la Franja de Gaza. Este pacto ha culminado con la liberación de los últimos 20 rehenes israelíes con vida y cerca de 2.000 prisioneros palestinos. El acuerdo, impulsado decisivamente por el presidente estadounidense Donald Trump, representa un punto de inflexión en uno de los conflictos más prolongados de la región. El canje, supervisado por el Comité Internacional de la Cruz Roja, incluyó la entrega de los 20 rehenes vivos, entre ellos el ciudadano colombo-israelí Elkana Bohbot, y los cuerpos de 28 cautivos fallecidos, a cambio de 1.968 prisioneros palestinos. La noticia desató escenas de júbilo tanto en la "Plaza de los Rehenes" de Tel Aviv como en ciudades palestinas como Ramala y Jan Yunis.
Tras el intercambio, Trump pronunció un ovacionado discurso ante el Parlamento israelí (Knéset), donde proclamó "el histórico amanecer de un nuevo Medio Oriente" y declaró que "Israel ya no está en guerra". Posteriormente, el mandatario viajó a Sharm el-Sheij, Egipto, para copresidir una cumbre de paz con la asistencia de una veintena de líderes mundiales, incluyendo al presidente francés Emmanuel Macron, para formalizar el pacto y discutir los siguientes pasos.
A pesar del optimismo, persisten importantes desafíos.
El plan de paz de 20 puntos contempla el desarme progresivo de Hamás y la instauración de un gobierno tecnocrático en Gaza, temas que Hamás ha calificado como "no negociables". Mientras residentes de Gaza como Abu Omar Saleh expresan su hartazgo —"Lo que la gente quiere ahora es que la guerra termine de una vez por todas"—, la comunidad internacional observa con cautela si esta tregua podrá consolidarse en una paz duradera o si los desacuerdos sobre el futuro político del enclave reavivarán las hostilidades.
En resumenEl cese al fuego y el masivo intercambio de prisioneros, logrados bajo una intensa presión diplomática estadounidense, marcan una desescalada significativa en el conflicto de Gaza, generando alivio y celebraciones. Sin embargo, la sostenibilidad de la paz es frágil y depende de las complejas negociaciones en la cumbre de Egipto sobre el futuro gobierno de la Franja y el desarme de Hamás, puntos que siguen siendo un gran obstáculo.