La guerra en Sudán ha registrado un nuevo episodio de violencia extrema con un ataque con drones y artillería atribuido a las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR). La ofensiva contra un centro de desplazados en Al-Fasher, la última gran ciudad de Darfur fuera del control total de las FAR, ha dejado al menos 60 civiles muertos. El ataque, ocurrido el sábado, tuvo como objetivo el centro de desplazados de Dar al-Arqam, ubicado en las instalaciones de una universidad. Según la Coordinación de Comités de Resistencia, un grupo civil local, se trató de una "masacre" en la que "niños, mujeres y ancianos fueron asesinados a sangre fría, y muchos fueron quemados". La organización denunció que los cuerpos de las víctimas permanecieron atrapados en refugios subterráneos.
Al-Fasher, donde viven 400.000 civiles atrapados, se encuentra al borde del colapso tras más de un año de asedio. La ofensiva de las FAR en esta ciudad es considerada la más violenta desde el inicio de la guerra en abril de 2023.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, denunció las masacres y las ejecuciones sumarias con posibles motivos étnicos, instando a los países vecinos a tomar medidas urgentes para proteger a los civiles y prevenir nuevas atrocidades.
El conflicto sudanés, una lucha de poder entre el general Abdel Fattah al-Burhan y el general Mohamed Hamdan Daglo, ha dejado decenas de miles de muertos y ha provocado lo que la ONU califica como "la peor crisis humanitaria del mundo".