Un histórico acuerdo para un cese al fuego en la Franja de Gaza ha sido alcanzado entre Israel y el grupo Hamás, marcando un potencial punto de inflexión tras dos años de conflicto. La mediación internacional, liderada por Estados Unidos, ha sido fundamental para concretar la primera fase de un plan de paz que contempla la liberación de rehenes y prisioneros. El acuerdo surge como resultado de intensas negociaciones en Egipto, con la mediación clave de Estados Unidos, Catar y Turquía, y se basa en una propuesta del presidente estadounidense Donald Trump. La primera fase del pacto estipula la liberación de 48 rehenes israelíes —aunque se estima que solo 20 siguen con vida— a cambio de cerca de 2.000 prisioneros palestinos. Además, contempla un cese al fuego que entrará en vigor 24 horas después de ser ratificado por el gabinete israelí, el retiro parcial de las tropas de Israel a una “línea acordada” y la entrada de ayuda humanitaria a Gaza. El conflicto, que inició con el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, ha dejado más de 1.200 israelíes y cerca de 67.200 palestinos muertos.
Las reacciones han sido mayoritariamente positivas, aunque con matices.
En Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu lo calificó como “un gran día para Israel”, y las familias de los rehenes celebraron con alivio.
En Gaza, también se registraron celebraciones populares.
A nivel internacional, líderes de Europa y la ONU aplaudieron el avance. En Colombia, el presidente Gustavo Petro atribuyó el acuerdo a la “presión mundial” que llevó a Trump a “decirle NO a Israel”, afirmando que “Trump ha aprendido, a pesar de su soberbia”. Por su parte, la oposición colombiana destacó el liderazgo del mandatario estadounidense. A pesar del optimismo, persisten dudas sobre la sostenibilidad del pacto, ya que la segunda fase, que abordaría el desarme y la gobernanza de Gaza, se considera más compleja.
En resumenLa firma de la primera fase del acuerdo de paz entre Israel y Hamás, mediado por Estados Unidos, representa un avance significativo para detener un conflicto de dos años. El pacto incluye un cese al fuego, la liberación de rehenes y el retiro parcial de tropas israelíes, generando esperanza global, aunque persisten dudas sobre la implementación de una paz duradera.