Las agresivas políticas migratorias de la administración Trump han provocado una escalada de tensiones en varias ciudades de Estados Unidos, donde se han registrado enfrentamientos violentos entre agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y manifestantes. Las redadas, dirigidas contra migrantes sin papeles, han generado un clima de temor en las comunidades latinas y han impactado negativamente el empleo en este sector. En Chicago y Portland, las protestas contra las redadas derivaron en confrontaciones directas. En Chicago, un agente de la Patrulla Fronteriza disparó e hirió a una ciudadana estadounidense, mientras que otro incidente resultó en la muerte del mexicano Silverio Villegas-González, de 38 años, baleado por un oficial.
Los agentes del ICE respondieron a las movilizaciones utilizando gas pimienta y balas de goma.
La situación llevó al presidente Trump a autorizar el despliegue de 300 soldados de la Guardia Nacional en Chicago, aunque una jueza federal bloqueó una medida similar en Portland. Las acciones de los agentes han sido calificadas como desproporcionadas, como en un caso en Colorado donde apuntaron con armas a una pareja y su bebé de un mes. La política de mano dura también ha afectado a menores de edad, con más de 100
En resumenLas políticas migratorias de la administración Trump han intensificado el conflicto social en Estados Unidos, con redadas que derivan en violencia, protestas y una creciente desconfianza de la comunidad latina. La militarización de la respuesta a las protestas y los enfrentamientos con agentes de ICE evidencian una profunda crisis humanitaria y política en torno a la inmigración.