Un movimiento juvenil conocido como “GenZ 212” ha desatado las protestas más graves en Marruecos desde 2017, exigiendo mejoras en servicios públicos como salud y educación en lugar de los millonarios gastos previstos para la Copa del Mundo de 2030. Las manifestaciones, que comenzaron de forma pacífica el 27 de septiembre, han escalado en violencia, dejando un saldo de al menos tres muertos, más de 350 heridos y más de 400 detenidos. El detonante fue la muerte de varias mujeres por falta de atención médica adecuada, lo que se convirtió en un símbolo del deterioro del sistema de salud y desató la indignación de una juventud que enfrenta altos niveles de desempleo. El movimiento, que toma su nombre de la Generación Z y el prefijo telefónico de Marruecos (+212), se organiza a través de redes sociales sin líderes visibles y asegura no tener vínculos con partidos políticos. Su principal consigna, “hospitales en vez de estadios”, critica la priorización de grandes obras deportivas sobre las necesidades básicas de la población.
En un comunicado, el colectivo ha llegado a exigir la disolución del Gobierno y ha apelado directamente al rey.
Las protestas se han extendido por ciudades como Rabat, Casablanca, Agadir y Tánger, con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
La fiscalía ha advertido que algunos de los detenidos podrían enfrentar cargos que conllevan hasta “cadena perpetua”. La creciente tensión social ha puesto al gobierno marroquí bajo una fuerte presión, mientras la Generación Z del país demuestra su capacidad de movilización y su rechazo a un modelo de desarrollo que, según denuncian, ignora sus derechos fundamentales.
En resumenLas protestas lideradas por el movimiento juvenil 'GenZ 212' en Marruecos, que exigen mejoras en salud y educación en lugar de gastos para el Mundial 2030, se han tornado violentas. La represión ha dejado muertos y cientos de detenidos, generando una grave crisis social y poniendo en jaque la estabilidad del gobierno.