La Flotilla Global Sumud, una misión civil internacional con más de 500 activistas de 44 países, se encuentra en un punto crítico de su travesía hacia la Franja de Gaza para entregar ayuda humanitaria. La organización ha denunciado haber entrado en una “zona de alto riesgo” en el mar Mediterráneo, donde ha experimentado maniobras de intimidación por parte de la armada israelí, mientras que el gobierno de Israel ha anunciado su intención de interceptar las embarcaciones. La flotilla, que incluye a las voluntarias colombianas Manuela Bedoya y Luna Barreto, reportó un aumento en la actividad de drones y la presencia de embarcaciones no identificadas, además de cortes en sus sistemas de comunicación. Según la organización, ingresaron al área donde misiones anteriores fueron atacadas, a unas 118-150 millas náuticas de la costa de Gaza.
Medios israelíes han informado que el ejército se prepara para detener los barcos y llevarlos al puerto de Asdod, donde los tripulantes serían interrogados y deportados.
La situación ha provocado una fuerte reacción del presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien rompió relaciones diplomáticas con Israel en mayo de 2024. A través de sus redes sociales, Petro pidió “respeto absoluto” por la vida de los tripulantes y advirtió que “el ataque contra esta misión civil, humanitaria y no violenta sería una violación flagrante del derecho internacional y un crimen contra la humanidad”. La comunidad internacional sigue con atención el desarrollo de este tenso episodio, que podría escalar en las próximas horas.
En resumenEn un escenario de alta tensión, la Flotilla Global Sumud avanza hacia Gaza con ayuda humanitaria, enfrentando una amenaza directa de interceptación por parte de Israel. La misión ha denunciado actos de intimidación, mientras líderes como el presidente de Colombia exigen protección para los activistas y advierten sobre las graves consecuencias de un posible ataque.