La administración del presidente estadounidense Donald Trump, en conjunto con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, ha presentado un controvertido plan de 20 puntos para poner fin a la guerra en la Franja de Gaza. La propuesta ha generado una mezcla de esperanza y escepticismo en la comunidad internacional, mientras se agrava la crisis humanitaria en el enclave palestino. El plan, calificado por el ex primer ministro británico Tony Blair como “audaz e inteligente”, establece un alto al fuego inmediato, la liberación de rehenes israelíes en 72 horas y el desarme de Hamás. A cambio, se contempla una retirada gradual de las tropas israelíes, la liberación de centenares de presos palestinos y una amnistía para los miembros de Hamás que depongan las armas. Uno de los puntos más polémicos es la creación de una “Junta de Paz” que supervisaría un gobierno de transición “tecnocrático y apolítico” en Gaza, la cual sería presidida por el propio Trump y Tony Blair. La propuesta ha recibido el respaldo de Israel, la Autoridad Nacional Palestina y numerosos países árabes, musulmanes y europeos. Sin embargo, ha sido rechazada por la Yihad Islámica y criticada por analistas que la consideran un “delirio colonial” que ignora los intereses del pueblo palestino.
El presidente Trump ha dado un ultimátum a Hamás de “tres o cuatro días” para aceptar el acuerdo, advirtiendo que, de lo contrario, “lo pagará con el infierno”. Por su parte, Netanyahu ha mantenido una postura ambigua, afirmando que no aceptará la creación de un Estado palestino y que, si Hamás rechaza el plan, Israel “terminará el trabajo por su cuenta”.
Mientras tanto, la situación en Gaza es catastrófica, con informes de más de 4.000 amputaciones y al menos 453 muertes por desnutrición.
En resumenEl plan de paz para Gaza, impulsado por Estados Unidos e Israel, propone un cese al fuego condicionado al desarme de Hamás y la instauración de una autoridad de transición internacional. A pesar del amplio respaldo diplomático, su viabilidad es incierta ante el ultimátum a Hamás, las declaraciones contradictorias de Netanyahu y la grave crisis humanitaria que sufre la población palestina.