Un brutal triple feminicidio ha conmocionado a Argentina, desatando una ola de indignación y protestas masivas que exigen justicia y el fin de la violencia de género. El crimen, que involucra a una adolescente de 15 años y dos jóvenes de 20, ha sido vinculado por las autoridades a una banda de narcotraficantes, lo que añade una dimensión de crueldad y control territorial a la violencia machista que azota al país. Lara Gutiérrez (15), Morena Verdi (20) y Brenda del Castillo (20) fueron encontradas enterradas en una vivienda en Florencio Varela, al sur de Buenos Aires, tras cinco días desaparecidas.
Las autopsias revelaron que fueron torturadas antes de ser asesinadas. La investigación apunta a que las jóvenes fueron engañadas para subir a una camioneta y llevadas al lugar del crimen como represalia. Uno de los detenidos confesó que el asesinato fue transmitido en vivo por Instagram para al menos 45 personas, donde el presunto líder de la banda, un joven peruano de 20 años apodado “Pequeño J”, habría sentenciado: “Esto es lo que le pasa al que me roba droga”. Hasta el momento, doce personas han sido capturadas, incluyendo a un sospechoso detenido en Bolivia, pero el autor intelectual sigue prófugo. El caso provocó una masiva movilización en Buenos Aires y otras ciudades, convocada por el movimiento Ni Una Menos bajo el lema “No hay víctimas buenas ni malas, hay femicidios”.
Familiares y activistas marcharon exigiendo justicia y denunciando la falta de políticas públicas efectivas por parte del gobierno de Javier Milei, en un país donde, según observatorios, una mujer es asesinada cada 35 horas.
En resumenEl triple feminicidio de Lara, Morena y Brenda ha expuesto la brutalidad de la violencia narco y machista en Argentina, generando una fuerte respuesta social que exige justicia y acciones concretas del Estado. El caso subraya la vulnerabilidad de las jóvenes frente a redes criminales y reaviva el debate sobre la necesidad urgente de políticas de prevención y protección contra la violencia de género.