El conflicto en la Franja de Gaza se encuentra en un punto crítico, con intensos esfuerzos diplomáticos liderados por Estados Unidos para alcanzar un acuerdo de paz, mientras la violencia en el terreno no cesa. La Casa Blanca se muestra optimista sobre la posibilidad de un cese al fuego inminente, en vísperas de una reunión clave entre el presidente Donald Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Fuentes diplomáticas en Washington confirmaron la elaboración de un plan de 21 puntos que busca un cese definitivo de hostilidades, la liberación de los 48 rehenes israelíes restantes y la creación de un gobierno de transición en Gaza. El enviado especial de Trump, Steve Witkoff, se reunió con Netanyahu para asegurar su compromiso, a pesar de las reservas del primer ministro sobre el desarme de Hamás y el rol de la Autoridad Palestina (AP) en la posguerra.
La presión internacional es alta, con Francia y otros gobiernos europeos reconociendo al Estado Palestino, un paso que busca impulsar una solución negociada.
Sin embargo, Hamás afirma no haber recibido una propuesta formal y mantiene sus condiciones: “El fin de la guerra y la retirada de las fuerzas israelíes de Gaza son requisitos esenciales”. La situación humanitaria es catastrófica, con más de 66.000 muertos palestinos registrados desde octubre de 2023.
Recientemente, Hamás alertó que perdió contacto con dos rehenes, Omri Miran y Matan Angrest, cuyas vidas corren “un riesgo real” debido a los intensos bombardeos israelíes en Ciudad de Gaza.
El conflicto ha provocado una fuerte polarización global, evidenciada en las declaraciones del presidente colombiano Gustavo Petro en la ONU, donde denunció un “genocidio” y propuso la creación de un “ejército de salvación” para Palestina.
En resumenMientras la diplomacia estadounidense presiona por un acuerdo de paz para Gaza, la desconfianza entre Israel y Hamás, junto a la catastrófica situación humanitaria y la polarización internacional, representan obstáculos significativos. La reunión Trump-Netanyahu es vista como un momento decisivo que podría definir el rumbo del conflicto en el corto plazo.