La figura del 'Cartel de los Soles' se ha convertido en un punto central de tensión geopolítica, enfrentando la postura del Gobierno colombiano, que niega su existencia en investigaciones judiciales, con la del Senado y Estados Unidos, que lo califican como una organización criminal y terrorista transnacional. La plenaria del Senado de la República aprobó con 33 votos a favor y 20 en contra una proposición que declara al 'Cartel de los Soles' como una “organización criminal transnacional y terrorista”, argumentando que representa una grave amenaza para la seguridad nacional y los derechos humanos en Colombia. Esta decisión exhorta al presidente Gustavo Petro a honrar los compromisos internacionales en la lucha contra el terrorismo, siguiendo el ejemplo de países como Argentina y Ecuador.
Sin embargo, la postura del Ejecutivo es diametralmente opuesta.
El presidente Petro ha afirmado categóricamente que “en nuestras investigaciones judiciales sobre el narcotráfico no aparece un ‘Cartel de los Soles’”. Según el mandatario, la cocaína que llega a Venezuela proviene del centro de Colombia y es manejada por grupos armados fortalecidos tras el cierre de la frontera, como el Tren de Aragua, a cuyos miembros describe como “migrantes excluidos” que no pueden ser denominados terroristas. Esta posición contrasta fuertemente con la de Estados Unidos, que acusa al presidente venezolano Nicolás Maduro de liderar dicha organización y ofrece una recompensa de 50 millones de dólares por su captura. La controversia se intensificó durante la moción de censura al ministro de Defensa, Pedro Sánchez, quien también omitió al cartel de su lista de amenazas, alineándose con la postura presidencial. El senador Jota Pe Hernández, impulsor de la proposición, calificó la declaración del Senado como un mensaje para apartarse de la posición del presidente, a quien acusa de defender al régimen de Maduro.
En resumenLa controversia sobre el 'Cartel de los Soles' evidencia una profunda fractura geopolítica y doméstica. Mientras el Senado colombiano se alinea con Estados Unidos al declararlo organización terrorista, el Gobierno de Petro niega su existencia basándose en inteligencia nacional, enmarcando el asunto como una construcción política y profundizando la fricción diplomática en torno a Venezuela.