El presidente argentino, Javier Milei, enfrenta el momento más crítico de su mandato, marcado por un escándalo de corrupción que involucra a su hermana, una notable caída en su popularidad y un violento ataque durante un acto de campaña. Estos eventos se suman a una serie de derrotas legislativas que evidencian un acelerado desgaste político y complican la gobernabilidad del país. La gestión de Milei, que hasta hace poco mantenía expectativas positivas por la estabilidad del dólar y una inflación en descenso, se ha visto sacudida por múltiples frentes. Durante un acto de campaña en Buenos Aires, su comitiva fue apedreada por manifestantes, obligándolo a evacuar de emergencia.
El presidente responsabilizó al kirchnerismo por el ataque.
Simultáneamente, estalló un escándalo por la filtración de audios en los que se acusa a su hermana y secretaria de la Presidencia, Karina Milei, de recibir sobornos del 3% en el pago de medicamentos, un caso que ya está en manos de la justicia. Este episodio coincide con una caída del 13,6% en la confianza en el gobierno, según la Universidad Torcuato di Tella, y un deterioro notable en la imagen presidencial en las encuestas, donde ha pasado al tercer lugar en popularidad. En el ámbito legislativo, el gobierno ha sufrido importantes derrotas, perdiendo 16 de 17 votaciones en el Congreso, lo que ha bloqueado varios de sus decretos de ajuste económico. Esta combinación de factores ha elevado el riesgo país, dificultando el acceso a financiamiento y poniendo en duda la viabilidad de su plan de ajuste fiscal.
En resumenArgentina atraviesa una profunda crisis de gobernabilidad, donde el presidente Milei se enfrenta a un frente de tormentas que incluye acusaciones de corrupción en su círculo íntimo, pérdida de apoyo popular, reveses en el Congreso y un clima de violencia política. Este escenario pone a prueba la viabilidad de su proyecto político y el futuro económico del país.