Israel ha confirmado la ejecución de ataques aéreos en Doha, capital de Catar, dirigidos contra altos dirigentes de Hamás, lo que ha provocado una grave escalada en la tensión regional. La operación, realizada en cooperación con la agencia de seguridad interior Shin Bet, amenaza con sabotear las frágiles negociaciones de alto al fuego que se estaban llevando a cabo. El ejército israelí afirmó que los objetivos eran “miembros de Hamás que durante años han dirigido las actividades de la organización”, aunque no reveló sus identidades. Esta acción se produce en un momento diplomático delicado, ya que, según una fuente de alto rango de Hamás citada por Al Jazeera, los líderes fueron atacados “mientras discutían la propuesta del presidente estadounidense Donald Trump para un alto el fuego en Gaza”. El analista Ignacio Rullansky señaló que este tipo de acciones demuestran que “se está boicoteando el curso de las negociaciones con Hamás”.
La respuesta de Catar fue inmediata y contundente. Majed Al-Ansari, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, condenó “en los términos más enérgicos” el ataque, calificándolo como una “flagrante violación de todas las leyes y normas internacionales y una grave amenaza a la seguridad de los qataríes y los residentes de Qatar”. El comunicado oficial advirtió que el Estado del Golfo “no tolerará esta conducta imprudente de Israel” y anunció investigaciones de alto nivel.
Irán también se sumó a la condena, calificando la operación como una “acción extremadamente peligrosa y criminal”. La ofensiva en Doha subraya la disposición de Israel a actuar fuera de sus fronteras para eliminar a líderes de Hamás, una estrategia advertida días antes por el jefe del ejército israelí, Eyal Zamir.
En resumenEl ataque aéreo de Israel contra líderes de Hamás en Doha ha generado una crisis diplomática con Catar e Irán, y ha sido interpretado como un sabotaje a las negociaciones de paz. Mientras Israel reafirma su intención de continuar actuando contra Hamás, Catar ha condenado la violación de su soberanía, lo que agrava la inestabilidad en una región ya volátil.