Una ola de protestas liderada por jóvenes, conocida como la "Generación Z", provocó la caída del gobierno en Nepal en cuestión de horas. La prohibición de 26 redes sociales fue el detonante de un estallido social alimentado por años de frustración contra la corrupción y el nepotismo de la clase política. La crisis se desató tras el anuncio del gobierno de K. P. Sharma Oli de bloquear plataformas como Facebook, Instagram, WhatsApp y X, por no registrarse bajo una nueva directiva. Esta medida fue la chispa que encendió un descontento juvenil generalizado, canalizado a través de campañas virales como «Nepo Kid», que criticaban los privilegios de las élites políticas y sus familias. Lo que comenzó como una manifestación pacífica frente al Parlamento escaló rápidamente a enfrentamientos violentos cuando la policía respondió con “fuerza excesiva”, utilizando cañones de agua, gases lacrimógenos y munición real. Un manifestante denunció a EFE que “se dispararon balas a la cabeza, al corazón y al estómago”.
El saldo de la represión varía según los informes, con cifras de entre 19 y 25 muertos y más de 347 heridos. La presión social y política, incluyendo la renuncia de cinco ministros, forzó la dimisión del primer ministro Oli.
Sin embargo, su renuncia no calmó los ánimos.
Los manifestantes incendiaron el Parlamento, la Oficina de la Presidencia, el Tribunal Supremo y las residencias privadas de Oli y otros líderes políticos.
Rajyalaxmi Chitrakar, esposa del ex primer ministro Jhalanath Khanal, murió calcinada en uno de estos ataques.
El levantamiento, descrito como un movimiento sin precedentes, paralizó el tráfico aéreo y sumió al país en el caos, llevando al Ejército y al alcalde de Katmandú a hacer un llamado urgente a la calma.
En resumenLa prohibición de redes sociales en Nepal catalizó un masivo levantamiento juvenil, canalizando el descontento acumulado por la corrupción y la falta de oportunidades. La violenta represión estatal no logró contener las protestas, que culminaron con la renuncia del primer ministro, la dimisión de varios ministros y ataques a símbolos del poder, sumiendo al país en una profunda crisis política y social.