El gobierno del primer ministro francés, François Bayrou, enfrenta una crisis de gobernabilidad que augura su previsible caída y amenaza con sumir a Francia en un nuevo período de inestabilidad. La falta de apoyos en el parlamento para su plan de recortes fiscales y la creciente presión de los movimientos sociales han dejado al ejecutivo en una posición insostenible. La crisis se centra en la moción de confianza programada para el 8 de septiembre, en la que Bayrou buscará respaldo para su ambicioso plan de recortar más de 40.000 millones de euros en gasto público.
Sin embargo, los principales bloques políticos ya han anunciado su rechazo.
Olivier Faure, primer secretario del Partido Socialista, confirmó que la izquierda no votará a favor, afirmando que "le corresponde a Emmanuel Macron elegir a un primer ministro que permita gobernar y avanzar".
La extrema derecha también ha manifestado su negativa, dejando al primer ministro sin los votos necesarios para sobrevivir.
El ministro del Interior, Bruno Retailleau, aunque no espera un "movimiento de gran envergadura" durante la jornada de movilización del 10 de septiembre, teme que se produzcan "acciones espectaculares" que agraven la tensión social. Ante este panorama, el presidente Macron estudia la posibilidad de nombrar a un primer ministro socialista como una salida para zanjar la crisis, aunque la repetición de elecciones legislativas se plantea como un escenario cada vez más probable para resolver la inestabilidad que afecta al país.
En resumenEl primer ministro francés, François Bayrou, se encuentra al borde de perder el poder debido a la falta de apoyo parlamentario para su plan de austeridad. Con la oposición de izquierda y de extrema derecha unida en su contra, y ante la amenaza de protestas sociales, Francia se encamina hacia una nueva crisis política que podría desembocar en la caída del gobierno y la convocatoria de elecciones anticipadas.