La utilización de drones cargados con explosivos por parte de las disidencias de las FARC se ha convertido en una amenaza creciente en el suroccidente de Colombia, generando temor tanto en la Fuerza Pública como en la población civil. Recientes ataques en los departamentos del Cauca y Valle del Cauca han dejado un saldo de muertos y heridos, evidenciando la escalada de esta modalidad de guerra irregular. En la zona rural de Jamundí (Valle), un ataque atribuido al frente Jaime Martínez de las disidencias dejó tres civiles heridos, entre ellos un menor de 14 años, después de que un dron impactara una vivienda durante enfrentamientos con el Ejército. En el corregimiento de Piedra Sentada, municipio de El Patía (Cauca), otro ataque con drones contra una subestación de Policía causó la muerte del patrullero Jeiner Lucumí Caracas e hirió a tres civiles. Estos incidentes se suman a una serie de atentados que, según datos internos de la Policía, incluyen 15 ataques con drones en una sola semana en el Cauca. La situación ha llevado a que los uniformados en la región vivan atemorizados, cambiando sus rutinas para protegerse.
"Nosotros no somos máquinas, sí tenemos formación, pero esta guerra irregular nos está matando.
Usan drones como si fueran juguetes, pero con bombas", expresó un policía.
Autoridades locales como el alcalde de Cali, Alejandro Eder, y la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, han solicitado apoyo internacional y recursos para adquirir tecnología antidrones, advirtiendo que las disidencias estarían comprando hasta 3.000 de estos dispositivos para intensificar sus ataques.
En resumenLos ataques con drones explosivos por parte de disidencias de las FARC se han intensificado en Cauca y Valle del Cauca, causando la muerte de un policía y dejando civiles heridos. Esta nueva táctica de guerra ha generado temor en la Fuerza Pública y ha llevado a las autoridades locales a solicitar urgentemente tecnología antidrones y apoyo internacional para enfrentar una amenaza que está fuera de control.