La tensión en el Caribe ha alcanzado niveles críticos tras el despliegue de una significativa fuerza naval estadounidense cerca de las costas de Venezuela, una acción que Washington justifica como una operación contra el narcotráfico pero que Caracas denuncia como una amenaza directa a su soberanía. La administración del presidente Donald Trump ha movilizado una considerable fuerza militar, descrita como la mayor en décadas en la región, que incluye buques de guerra, un submarino de ataque de propulsión nuclear y miles de soldados. El objetivo declarado es combatir al “Cartel de los Soles”, una organización que Estados Unidos ha calificado como “un cartel narcoterrorista” y de la cual acusa al presidente Nicolás Maduro de ser su máximo líder, llegando a duplicar la recompensa por su captura. La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que “el régimen de Maduro no es legítimo”. En respuesta, el gobierno venezolano ha negado categóricamente la existencia de dicho cartel, calificándolo de “excusa ficticia”. Maduro ha ordenado el despliegue de 15.000 efectivos en la frontera con Colombia y ha llamado a la movilización de 4,5 millones de milicianos, declarando que “ningún imperio va a venir a tocar suelo sagrado de Venezuela”. La controversia ha escalado diplomáticamente, involucrando a Colombia.
El presidente Gustavo Petro respaldó la postura de Maduro, lo que provocó una dura reacción del congresista republicano estadounidense Carlos Giménez, quien advirtió que Petro “acaba de firmar su propia sentencia”. Petro replicó: “Si la verdad cuesta la cárcel, pues preso voy”.
Este cruce de acusaciones se produce mientras otros actores regionales toman partido; Trinidad y Tobago ha ofrecido su territorio a Estados Unidos en caso de un conflicto, y Rusia ha expresado su respaldo a Venezuela, consolidando un escenario de alta complejidad geopolítica y riesgo de desestabilización en el hemisferio.
En resumenLa masiva presencia militar de Estados Unidos en el Caribe, justificada como una operación antinarcóticos contra el 'Cartel de los Soles', ha provocado una respuesta contundente de Venezuela, que ha militarizado su frontera y movilizado a sus milicias. La tensión se ha extendido al ámbito diplomático, con un notable enfrentamiento entre el presidente colombiano Gustavo Petro y congresistas estadounidenses, configurando un peligroso punto de inflexión para la estabilidad regional.