Tensión entre Colombia y Ecuador por deportación masiva de presos
Una crisis diplomática y humanitaria ha estallado entre Colombia y Ecuador tras la deportación de más de mil presos colombianos desde cárceles ecuatorianas. La medida, calificada por Bogotá como "unilateral", "abrupta" e "inamistosa", ha generado una protesta formal y una fuerte tensión en la frontera. El Gobierno colombiano, a través del presidente Gustavo Petro, acusó a Ecuador de actuar con "desdén", mientras que la Cancillería señaló una falta de coordinación y garantías humanitarias. Por su parte, el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, defendió la decisión como una estrategia de descongestión carcelaria y priorización de recursos, afirmando que se siguieron los procedimientos legales y se notificó a la Cancillería colombiana. “No podemos mantener a mil reos extranjeros en nuestras cárceles mientras nuestros ciudadanos no tienen atención”, declaró Noboa. Sin embargo, Bogotá insiste en que el proceso fue una "deportación colectiva y arbitraria" que impidió la verificación de identidades y la situación legal de los deportados. La situación ha generado una emergencia en los departamentos fronterizos de Nariño y Putumayo, y una alerta en Cauca y Valle del Cauca. Autoridades locales y organizaciones como la Fundación Paz y Reconciliación (Pares) y la Fundación Ideas para la Paz (FIP) han advertido sobre el grave riesgo de seguridad que implica el retorno de estas personas sin un plan de reinserción, ya que podrían ser reclutadas por grupos criminales o reincidir en actividades ilícitas. La Defensoría del Pueblo alertó sobre la falta de un mecanismo de seguimiento a las condiciones de los deportados, mientras que el ministro del Interior ecuatoriano, John Reimberg, confirmó que los deportados no podrán regresar a Ecuador en los próximos 40 años.



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