En el frente regulatorio, la empresa confirmó que XRP ya está autorizado en EE. UU. gracias a decisiones judiciales decisivas, lo que le otorga una ventaja competitiva significativa en un mercado donde la incertidumbre es la norma.

Esta claridad podría ser un catalizador para un futuro crecimiento, especialmente si se aprueba legislación como la Ley de Claridad. A pesar de una exitosa ronda de financiación en noviembre que valoró a la compañía en US$40.000 millones, la presidenta de Ripple, Monica Long, afirmó que la empresa planea "mantenerse como empresa privada", disipando las especulaciones sobre una posible oferta pública inicial. Adicionalmente, la compañía sigue expandiendo su ecosistema de 'stablecoins' con el lanzamiento de RLUSD, una moneda estable diseñada para uso institucional que cuenta con supervisión de grado bancario, lo que refuerza su enfoque en la confianza y la adopción por parte de grandes instituciones financieras.