Estas acciones reflejan la compleja y cautelosa aproximación de la banca tradicional a la industria de activos digitales. Durante finales de 2025, se informó que JPMorgan congeló las cuentas bancarias de al menos dos startups de 'stablecoins' respaldadas por Y Combinator: BlindPay y Kontigo. Según los reportes, las medidas se tomaron debido a la exposición de estas empresas a jurisdicciones sancionadas, calificándolas como de "alto riesgo".

Este movimiento subraya la estricta política de cumplimiento del banco y su aversión al riesgo regulatorio asociado con ciertos actores del espacio cripto.

Sin embargo, esta postura restrictiva contrasta con los propios avances de JPMorgan en la tokenización. La entidad lanzó con éxito un fondo tokenizado del mercado monetario en la red de Ethereum. Este producto, conocido como BUIDL, ya ha distribuido 100 millones de dólares en rendimientos del Tesoro, demostrando la viabilidad de integrar productos de efectivo regulados en flujos de trabajo 'on-chain' para liquidación y colateral. La coexistencia de estas dos estrategias —el bloqueo de startups consideradas riesgosas y el desarrollo de infraestructura financiera propia en blockchain— ilustra el enfoque selectivo de JPMorgan, que busca capitalizar la tecnología subyacente mientras se distancia de los riesgos percibidos en el ecosistema cripto menos regulado.